La terapia no te sana (al menos no de la forma en que crees)
- Luz María

- 12 may
- 2 min de lectura
Hay una idea muy popular alrededor de la terapia que, honestamente, creo que nos ha hecho muchísimo daño:

la idea de que existe “el terapeuta perfecto” que va a llegar a salvarte, decirte exactamente qué hacer y arreglar tu vida (muchos creen que ir a terapia significa ir a que te digan lo que tienes que hacer).
Y después de años estudiando psicología, distintas corrientes terapéuticas y acompañando personas en procesos emocionales, puedo decirte algo importante:
La terapia no funciona porque el terapeuta tenga todas las respuestas.
Funciona porque se convierte en un espacio donde finalmente puedes hablar de cosas que quizá llevas años guardándote.
A veces creemos que sanar viene de la técnica:
de si el terapeuta hace terapia cognitivo conductual, psicoanálisis, terapia breve, DBT, ACT, psicología positiva o cualquier otra corriente.
Pero aunque cada enfoque tiene herramientas distintas y maneras diferentes de trabajar, algo que casi todas las corrientes terapéuticas tienen en común es esto:
Las personas empiezan a cambiar cuando pueden verse a sí mismas con más claridad, en otra perspectiva.
Y muchas veces esto aparece cuando alguien te escucha de verdad.
Cuando puedes expresar pensamientos que nunca habías dicho en voz alta.
Cuando dejas de sentir que estás “demasiado sensible”, “demasiado dramáticx” o “demasiado rotx”.
Cuando empiezas a entender de dónde vienen tus emociones, tus patrones y tus heridas.
Ir a terapia muchas veces es como poner todo tu mundo interno sobre una mesa.
Y hasta que lo ves frente a ti, puedes comenzar a preguntarte:
“¿Por qué reacciono así?”
“¿Por qué sigo buscando lo mismo?”
“¿Por qué esto me duele tanto?”
Ahora, esto NO significa que “cualquiera pueda darte terapia”.
De hecho, creo que justo por eso existen tantas corrientes, estilos y formas distintas de acompañar emocionalmente a alguien.
Porque no todas las personas necesitan lo mismo.
Hay personas que necesitan estructura y herramientas concretas.
Otras necesitan un espacio mucho más emocional y contenido.
Algunas necesitan cuestionar sus pensamientos.
Otras necesitan reconectar con su cuerpo, su historia o su autoestima.
Y ahí es donde el terapeuta sí importa muchísimo.
Importa su preparación.
Importa su experiencia.
Importa su capacidad de acompañar sin juzgar.
Importa la forma en la que hace preguntas.
Importa cómo guía el proceso.
Pero incluso con todo eso, el terapeuta no hace el trabajo emocional por la persona.
El verdadero proceso ocurre cuando alguien decide mirar hacia dentro con honestidad.
De hecho, existen estudios dentro de la psicoterapia que muestran que gran parte del cambio terapéutico no depende únicamente de la técnica utilizada, sino también de factores como:
- la relación terapéutica
- el contexto de vida de la persona
- su red de apoyo
- y su disposición emocional para el cambio
Y honestamente… creo que eso es algo muy esperanzador.
Porque sanar no se trata de encontrar a alguien que venga a arreglarte.
Se trata de encontrar un espacio donde puedas entenderte mejor a ti mismx. 🤍




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