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Antes de preguntarte si le gustas...

3 sept
3 min de lectura

¿Tú te acuerdas de esa película dosmilera de una chica que hace todo un research sobre cómo saber si un hombre no está taaaaaan interesado en ti y termina conociendo a barman que es super nefasto PEEERO kinda tiene razón?


Este güey empieza a darle consejos bien horribles sobre cómo entender a los hombres, cómo saber si les gustas, cómo interpretar lo que hacen, lo que no hacen y básicamente cómo descifrar cada interacción como si estuvieras resolviendo un acertijo.



Y, a ver, creo que a lo largo de la historia las chick flicks han sido una referencia súper importante para ayudarnos a entender las supuestas normas de convivencia en las relaciones. Pero yo no sé a quién carajos se le ocurrió que relacionarnos tenía que convertirse en seguir una serie de reglas.



Y estoy harta.

Estoy harta de que, para empezar a salir con alguien, tengamos que fingir que queremos algo serio cuando a lo mejor lo único que queremos es salir de forma casual.

O decir que queremos algo casual únicamente para quedarnos con una persona que ya nos dijo que eso es lo único que quiere.

O asumir que porque tu pareja quiere casarse, entonces necesariamente está buscando construir el mismo tipo de vida que tú.

Porque una cosa es lo que se supone que debemos querer cuando estamos en una relación y otra muy diferente es preguntarnos: ¿qué quiero yo?

Y creo que ahí debería empezar todo.

Antes de preguntarte si le gustas, si va en serio contigo, si te va a pedir que seas su novia o si esa relación tiene futuro, primero necesitas identificar qué quieres tú de una relación y de la persona con la que estás compartiendo tu vida.



¿Qué quiero?

¿Cómo quiero sentirme en una relación?

¿Qué cosas son importantes para mí?

¿Qué estoy dispuesta a negociar y qué definitivamente no?

¿Qué tipo de vínculo estoy buscando en este momento de mi vida?


Porque no todas las personas tenemos las mismas necesidades y, todavía más importante, nuestras propias necesidades pueden cambiar dependiendo del momento en el que estamos.

Pero después viene una segunda parte que creo que a veces se nos olvida: ver si eso que estamos buscando realmente existe en la persona que tenemos enfrente.

Porque una cosa es saber qué quieres y otra muy diferente es encontrar a una persona que pueda —y quiera— ofrecértelo.

Y ahí es donde creo que a veces nos hacemos unas chaquetas mentales impresionantes jajaja.

Porque no se trata de encontrar a alguien que podría convertirse en la persona que queremos. Se trata de observar quién es esa persona hoy.

Las personas no se construyen.

Sí, las personas cambian, aprenden, maduran y pueden modificar muchísimas cosas de sí mismas. Pero hacerlo es una decisión personal.




Tú no puedes agarrar a una persona y empezar a quitarle lo que no te gusta, agregarle lo que le falta y moldearla hasta convertirla en la pareja que imaginaste.

Y querer cambiar a alguien para que encaje exactamente en lo que tú necesitas también puede ser bastante egoísta.

Pero ese es tema para otro blog.

Por ahora, quizá antes de preguntarnos “¿le gusto lo suficiente?”, tendríamos que empezar a preguntarnos:

“¿Esta persona me gusta lo suficiente a mí?”

No solamente si me atrae, si me emociona o si quiero que me elija.

Sino si la persona que tengo enfrente, tal y como es ahora, tiene las características que necesito para el tipo de relación que yo quiero construir.

Porque quizá entender las relaciones tiene mucho menos que ver con aprender las reglas correctas para conseguir que alguien se quede y mucho más con conocerte lo suficiente para saber a quién quieres dejar entrar.


Si quieres leer y escuchar más sobre relaciones, hombres y todas estas cosas que constantemente intento entender contigo, comparto contenido sobre estos temas por aquí y, además, cada mes hago un taller en el que profundizamos en una temática diferente.

Si quieres conocer el taller de este mes, haz clic aquí.



 
 
 

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